“Que la distancia no sea un impedimento para el andar”

Un poco de historia:

Todo se remonta a febrero del año 2010. El Equipo Pastoral de Fe y Alegría de Costa Caribe, recibió la visita de los Padres Daniel Figueroa, S.J. y Danny Socorro, S.J. de Venezuela, para presentarles el Movimiento. Pasados unos meses compartiendo la vida, se funda Huellas en nuestro país el 23 de mayo de 2010

Para nosotros el encuentro es fundamental, con nosotros mismos y con los otros por medio del servicio y la amistad. Nuestros primeros pasos se gestaron desde los colegios, parroquias, campamentos de etapas, y con la Casa Ignaciana de la Juventud en Bogotá. Posteriormente la región de Santander con el colegio San Pedro Claver a la cabeza se unen a la propuesta del Movimiento. De esta manera el Movimiento poco a poco se convirtió en una moción cada vez más común; moción de encontrarnos y compartir nuestras esperanzas como jóvenes y como colombianos para soñarnos el país y el mundo que queremos.

Con el esfuerzo, la fe y el intenso cariño por el Movimiento, aquellos que fueron conmovidos por el amor y el servicio de estas comunidades regionales, adoptaron como misión compartir este regalo con el resto del país, y así Huellas se convirtió en una identidad que permeó lo profundo de los corazones de sus ahora llamados huellistas, presentes en varias regiones de Colombia.

La manera como nos encontramos es por medio de la realización de los campamentos por etapas, donde los jóvenes vivían una experiencia que cada día los hacía empaparse más del movimiento, así fue como después de algunos años y con el sentir fraterno de las comunidades, fue posible coordinar encuentros regionales, huellistas de todo el país han podido reunirse en encuentros nacionales ayudando a que el movimiento cada día enamore a una mayor cantidad de jóvenes. Pero todo esto no se logró de la noche a la mañana, Huellas ha contado con diferentes personas a lo largo de este caminar, que con su dedicación y esmero han hecho que lograr nuestro objetivo sea posible, formando la familia que cumple 10 años en Colombia.

2020, un año para sentirnos familia:

Empezando este año en todo el Movimiento estábamos muy felices ya que luego de diez años de presencia en Colombia, queríamos tener diferentes encuentros festivos, que la familia huellista tuviera la oportunidad de dar gracias a Dios por tanto bien recibido durante todo este tiempo.  En marzo llegó la pandemia a Colombia y todos los planes que teníamos como Movimiento cambiaron y nos desafiaron a ser creativos y a continuar con nuestra celebración.

Queremos compartir con ustedes, cómo fue este camino en este tiempo tan desafiante que nos llevó a tener el corazón dispuesto y los sentidos abiertos. Todo esto no hubiera sido posible sin el espíritu y la alegría de los huellistas, acompañantes, equipo facilitador de la RJI. Nos pareció pertinente mostrarlo a medida que se fue manifestando de enero a octubre.

En enero el Movimiento se preparaba para empezar la celebración de su presencia en Colombia, nuestro plan era para el mes de septiembre tener una celebración simultánea en las regiones en donde hace presencia el Huellas. Desde nuestra mirada todo iba a ser una gran fiesta y los preparativos ya empezaban a sonar en algunas ciudades.

Ante la llegada inminente de la pandemia del Covid 19 en marzo y por ende el aislamiento, los preparativos de la celebración pasaron a un segundo plano, ya que la apuesta de muchos colegios estuvo centrada en cómo ofrecer una educación desde la virtualidad. Al parecer la celebración no se iba a llevar a cabo y fueron los huellistas desde el día uno del aislamiento los que nos invitaron a acompañantes y asesores a seguirnos encontrando, a no perder la esperanza y que esa sensación de incertidumbre que llegó con la pandemia no fuera excusa para no encontrarnos.

Para continuar con el proceso de formación desde la Coordinación de la RJI y la Coordinación nacional de Huellas propusimos un camino que denominamos “huellas en formación” en donde formamos a los diferentes acompañantes y asesores en la nueva propuesta formativa de bitácora y lineamientos. Este proceso tuvo un plus y fue la posibilidad de encontrarnos con acompañantes asesores y guías de diferentes regiones cada quince días, la constancia fue la gran característica de este proceso.

Durante abril los coordinadores regionales del Movimiento nos reunimos e impulsados una vez más por los huellistas logramos trazar una nueva manera de celebrar nuestro aniversario número diez en Colombia.

Para esto apelamos a la creatividad, los recursos tecnológicos y el espíritu de encuentro. Con todo ello, decidimos que la manera de llevar a cabo la celebración iba a tener tres momentos: encuentros por regiones, construir un Podcast y la celebración conjunta en octubre.

Para mayo y junio definimos entre, huellistas y asesores, a los equipos de trabajo que diseñaron cada uno de los momentos antes mencionados. Tuvimos la gran fortuna que los equipos conformados fueron de varias regiones, esto nos dio la posibilidad de sentir y gustar la manera de ser huellista en diferentes regiones.

Vale la pena mencionar que incursionamos en un medio que no teníamos la más mínima experiencia y fue el podcast, fue la posibilidad de arriesgarnos y de construir a partir de nuestras intuiciones. A este experimento que tanto nos enseñó lo denominamos “Huellas 10.0. En él a partir de la identidad propia del Movimiento narramos parte de la historia y la relevancia que ha tenido para muchos el Huellas en estos años.

Mientras íbamos caminando y planeando nuestros encuentros, desde el colegio San Luis Gonzaga nos regalaron el himno de huellas para Colombia llamado “Las palabras no bastan” este himno recoge el camino formativo de huellas y cómo el primer caminante nos acompaña en todo nuestro vivir.

En julio y septiembre el protagonismo se lo llevaron los encuentros regionales, la creatividad de los equipos conformados por huellistas y asesores se manifestó en cada región y cada una desde sus posibilidades brindó lo mejor en cada encuentro.

En octubre llevamos a cabo la gran fiesta nacional, desde la celebración de la eucaristía y el testimonio le dimos gracias a Dios por este tiempo recorrido y pudimos evidenciar que el Movimiento ante las dificultades y los nuevos retos, se fortalece y logra crear nuevas formas para encontrarnos, servir y seguir a Jesús.

Por último, queremos dar las gracias a todos los que hicieron parte de esta celebración y se unieron para demostrar que la distancia sólo fue el pretexto para seguir caminando tras las Huellas de Jesús.

Invitamos a quien nos esté leyendo a acudir a las redes sociales de la RJI y ver los diferentes videos y publicaciones que hicimos en torno a lo antes narrado.

 

Escrito por: equipo facilitador del Movimiento Juvenil Huellas – Colombia

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