Hoy reconocemos que la falta de recursos económicos, derivada del acceso inequitativo de oportunidades y de empleo, afectan directamente el proyecto vida de nuestros jóvenes particularmente en lo que tiene que ver con su educación y sostenibilidad. Asimismo, reconocemos que, si bien nuestra misión es netamente pastoral, nos preocupa las condiciones vitales de cada uno de ellos. Por esta razón, nos sentimos llamados desde la Red Juvenil Ignaciana (RJI) a generar diferentes alianzas con obras de la Compañía de Jesús con experiencias en diferentes campos que posibiliten abrazar los proyectos de los jóvenes y permitan su crecimiento en otros aspectos de sus vidas. También reconocemos el potencial enorme que tienen cada uno de ellos y ellas y confiamos en sus procesos de formación integral en procesos pastorales de la Compañía, por lo que no solo representan las últimamente cuestionadas generaciones Millennial y Centennial, son también lo que quisimos llamar, Generación Magis.

En el marco de la actual Emergencia Sanitaria declarada por la propagación del virus COVID 19, múltiples problemas sociales se han agudizado en el país, a razón de las múltiples restricciones y limitaciones para el control social que genera una cuarentena de orden nacional. Entre estos problemas se encuentra principalmente el desempleo que, según el DANE, en el mes de mayo alcanzó el 20.1%, la estadística de desempleo más alta registrada en la historia del país. Sin duda, esta crisis económica ha afectado significativamente a los jóvenes de los estratos socioeconómicos más vulnerables de la sociedad colombiana, quienes han perdido su empleo por el tipo de contrato laboral que los vinculaba a una empresa o por el cambio acelerado de las condiciones sociales en aquellos contextos en los que se empleaban informalmente.  La Red Juvenil Ignaciana, en sus casi 7 años como estrategia transversal de la Compañía de Jesús en Colombia, ha volcado sus esfuerzos al acompañamiento de jóvenes en diferentes regiones del país. Este esfuerzo nos ha llevado a reconocer que los jóvenes tienen condiciones vitales muy diferentes, perteneciendo la mayoría a estratos socioeconómicos 1, 2 y 3. Si bien en principio para la RJI esto no fue un criterio determinante para realizar su misión con los jóvenes, si hemos evidenciado que las condiciones socioeconómicas, en definitiva, afectan otros ámbitos de la vida como lo son la educación, la espiritualidad y el acceso a escenarios que favorezcan su crecimiento personal y comunitario.

Motivados por lo anterior y con una preocupación enorme por cada de uno de los jóvenes que durante la cuarentena se nos acercaron y nos contaron sus situaciones personales y familiares, decidimos reunirnos como equipo facilitador de la Red Juvenil Ignaciana para ver opciones y así atender este llamado. En esa misma reunión nos dimos cuenta que la situación nos superaba de muchas formas y no pudimos pensar en otra cosa que en llamar y escribirle a otros compañeros apostólicos que nos habíamos encontrado en el camino y que sabíamos tenían más experiencia en estos temas. Contactamos uno a uno en diferentes obras de la Compañía y en las diferentes regiones y propusimos una reunión a la que asistieron con una generosidad sorprendente. En esta primera reunión compartimos nuestra preocupación y ellos compartieron con mucha apertura sus ideas y experiencia. Entre todos vimos que desde los lugares en los que estábamos podíamos apostar por articularnos y generar herramientas que permitiera a nuestros jóvenes pensar en alguna opción de negocio propio, apoyar los emprendimientos de sus familias o mejorar sus perfiles para el escenario laboral.

Así, junto a los compañeros y compañeras de la Universidad Javeriana de la oficina de Responsabilidad Social, la Facultad de Ingeniería y el Centro Javeriano de Emprendimiento nace el proyecto AlcaLAB, nombrado así por la Ciudad de Alcalá donde San Ignacio también procuró recursos para llevar adelante su misión germinal de ayuda universal. Con este proyecto, construido a varias manos, buscamos generar un escenario de apoyo formativo y de acompañamiento para jóvenes vinculados a diferentes procesosde la Red Juvenil Ignaciana, que transitan de la etapa escolar a la etapa universitaria o de formación para el trabajo, para que encuentren en el fortalecimiento de sus ideas de emprendimiento una opción real para generar ingresos económicos y puedan potenciar sus capacidades y fortalezas. Con un equipo de 10 personas y en tiempo récord logramos construir un itinerario de 12 formaciones y 3 talleres prácticos facilitados por estudiantes de practica social de la Facultad de Ingeniería y profesionales del Centro Javeriano de Emprendimiento. El 22 de agosto inició el proceso de formación y acompañamiento y de ahí en adelante cada
sábado a las 8 de la mañana un grupo de aproximadamente 50 jóvenes asiste a las formaciones. En paralelo al proyecto AlcaLAB surgió otra iniciativa con compañeras y compañeros del Colegio San Pedro Claver en Bucaramanga y Fe y Alegría Regional Oriente. Reconociendo la dificultad del acceso a oportunidades laborales especialmente para los jóvenes lanzaremos en las próximas semanas el portal virtual Generación Magis con el ánimo de brindar herramientas para asesorar y formar en temas relacionados con el correcto proceso para aplicar a ofertas laborales y cualificar el perfil de cada uno de ellos y ellas. También será un espacio para consolidar una base de datos de hojas de vida de nuestros jóvenes que estará a disposición de las obras de la Compañía, empresas y organizaciones que quieran sumarse al esfuerzo de ofrecer oportunidades laborales a jóvenes con una formación integral de la que muchos hemos sido parte bien sea desde los colegios, universidades y procesos pastorales.

Queremos dar infinitas gracias a todas las personas que se han sumado a este esfuerzo y se han abierto a la posibilidad de la articulación de obras y procesos, a quienes a pesar de tener unas agendas colapsadas han dispuesto el tiempo, los recursos y personas para que cada uno de estos escenarios sea hoy una oportunidad para nuestros jóvenes. A Daniel García de la oficina de Responsabilidad Social de la Universidad Javeriana. A Antonio Acosta, las profesoras Giovana Fiorillo, Sandra Castellanos y Clara Mabel Solado, el profesor Jorge Alberto Marroquín, a los estudiantes Silvana, Diego, María José, María Fernanda, Irene, Oscar, Gabriel, Laura, Juan Sebastián, Ana María, Juliana  Andrea de la Facultad de Ingeniería. A María Fernanda Patiño, María Alejandra Ramírez y Julián Ballesteros del Centro Javeriano de Emprendimiento. También a Ana María García del Colegio San Pedro Claver, Jean Pierre Anchicoque de Fe y Alegría Regional Oriente y Andrés Monsalve de la Curia Provincial. Cada uno de sus aportes ha sido profundamente significativo e importante pues apostar por la educación y la formación de nuestros jóvenes es caminar junto a ellos para la construcción de un futuro esperanzador.

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